The OA · Una serie lenta y engrupida que me enamoró

En una época más cínica de mi vida (sí, hubo una aún peor, jajaja) hubiera odiado The OA y su mezcla de elementos místicos con un ritmo lento y una propuesta centrada en ser intrigante, entregándote solo algunas piezas del puzzle para engancharte para el próximo capítulo. Y no digo que ahora esta fórmula me guste. Hoy mismo sigo criticando a otras series por hacer lo mismo, pero algo me hace defender The OA. Algo que me hizo amar The OA.

Contar cualquier detalle respecto a la trama es hacer un spoiler, ya que la serie se trata de descubrir de qué se trata. Pero les puedo dar luces acerca de sus elementos principales para que se hagan una idea quienes no la han visto.

Lo primero que hay que saber es que la primera temporada es solo una pieza dentro de un puzzle mayor, así que no hay que pedirle que concluya ni que responda todas nuestras preguntas. Al mismo tiempo, y como segundo punto a tener en cuenta, hay que saber que la primera temporada es un puzzle en sí, o más que un puzzle, es como un pan de molde que se nos servirá rodaja a rodaja, en una dinámica narrativa pausada y concreta, en la que apurarse por tener las respuestas es ir en contra de la propuesta misma de la serie. En tercer lugar, hay que saber que es una serie en la que se opone la mirada racional y concreta de la ciencia a una filosofía mística de trascendencia, con elementos estéticos que me recordaron mucho a la película The Fountain, que a muchos puede no convencer, y que otros pueden disfrutar sin tomarla en serio, como simples elementos de fantasía. Y el que no te convenza esa mirada creo que atenta contra el peso mismo de la serie, ya que su mensaje habla de aprender a validar aquello que se le escapa a la ciencia y a la lógica.

Bueno, y en cuarto lugar, pero en absoluto en último, están los personajes. La protagonista, quizás el personaje cuya construcción sicológica me parece menos interesante, sostiene una historia apasionante y bien armada que lejos de molestar, atrae y te mantiene atento a cada una de sus palabras y gestos. El resto de los personajes, secundarios, me resultaron tan, tan atractivos. La serie se la juega en terrenos difíciles, trabajando arquetipos en los que es muy fácil caer en el cliché. Como botón les digo que tenemos a un personaje matón de secundaria o bully, a una profesora solterona solitaria y a un joven que es excelente alumno y que se hace cargo de sus hermanos y de su mamá alcohólica mientras trabaja y estudia al mismo tiempo. Personajes tristes y heridos que la serie trata con tal cariño que logra desarrollar en profundidad sin necesidad de alejarse del arquetipo que representan. Es difícil explicar con palabras, pero, por ejemplo, la serie te hace querer a un matón de colegio sin necesidad de mostrarte otros aspectos lindos de su vida, sino que invitándote a entender la problemática emocional que atraviesa.

No sé como recomendar esta serie. Ni siquiera sé si recomendarla, porque tengo la impresión que puede ser un gusto medio raro. Pero escribo este texto como pequeño homenaje a una serie que con solo una temporada se ganó mi corazón, y aprovecho de invitar a quienes quieran aventurarse a verla, a hacerlo disfrutando los detalles. Porque la genialidad de The OA están en los detalles, pequeñas joyitas que resultan fáciles de pasar por alto si solo nos centramos en saber qué ocurre.

La primera temporada nos da las respuestas que buscamos, y plantea nuevas preguntas para la próxima. Si tenemos suerte, y la serie se sigue desarrollando de forma saludable, probablemente contaremos con todas las respuestas importantes. Pero si quieres disfrutar la serie, lo mejor es no hacerse tantas preguntas y escuchar, porque hay un relato entretenido y apasionante que nos quieren contar. Pero paso a paso, para que así no nos perdamos de ningún detalle.

—Alfredo R.

Algunas reflexiones sobre los premios FIC

2015-04-10-21.27.38Hace algo así como 12 años fue que decidí que me dedicaría a hacer cómics profesionalmente. Aunque no pudiera ganarme la vida haciendo cómic, aunque no hubiera un mercado sólido donde venderlo y dudando de mi talento personal. Hace 12 años decidí que tenía que hacer cómics porque era lo que amaba y no se puede luchar ignorar un impulso tan poderoso si lo que uno quiere es ser feliz.

Hoy estoy feliz, porque lo que hoy veo en las nominaciones a los premios FIC hace 12 años era inimaginable, tanto a nivel personal como a nivel nacional. Y es por eso que me animé a hacer este post. Porque hace 12 años el panorama me parecía desolador, y hoy veo una lista de nominados me pone enormemente feliz. ¿Por qué? Bueno, acá les dejo algunas de las razones:

1.- El interés en torno a los cómics nacionales.
Más de 1.000 personas postularon su cómic favorito en estos premios. Más de 1.000 personas se enteraron que existían estos premios y decidieron tomarse el tiempo de llenar el formulario. Más de 1.000 personas tienen un vínculo tal con alguna de las obras que consideraron que valía la pena hacerlo. Quién sabe cuántos más no se enteraron, cuántos más no saben que existe el premio, cuántos más compraron un libro en la librería y lo disfrutaron sin tener idea de la existencia del “circuito del cómic chileno”. Cuántos más se interesarán cuando se encuentren con el libro correcto. Y tenemos al menos 1.000 que sabemos que ya están atentos e interesados.

2.- El nivel de los postulantes.
Autores bacanes hemos tenido siempre, así que quizás las categorías menos sorprendentes sean las de mejor guionista, dibujante o fanzine. Pero tenemos puro filete en todas… ¡y estamos hablando de lo publicado solo en un año! ¿Cuántos grandes autores trabajaron el 2015 para un libro que verá la luz este año y por eso no participaron de las nominaciones? Realmente es increíble el nivel de las publicaciones locales para en un año llenar tantas categorías con obras de tan buen nivel.

3.- La variedad de los postulantes.
Hay de todo. ¡De todo! Cómic infantil, juvenil, histórico, político, social, autobiográfico, humorístico, paródico, contestatario y de entretención. Todo en muy buen nivel. Hoy podemos decir sin culpa que hay cómic chileno para todos los gustos.

4.- La calidad de lo que se hace en Chile.
Guión, dibujo, edición, impresión, comercialización, promoción, hay preocupación por todos los engranajes necesarios. ¡Y tenemos libros hermosos de los cuales sentirnos orgullosos! De buena factura, atractivos y que dejan un gran sabor de boca al leerlos. Tenemos mucho de qué sentirnos orgullosos, porque hay mucha gente haciendo bien su pega.

Sí, sí, quizás la lista de nominados no sea el mejor resumen de lo que se está haciendo hoy en Chile. Quizás no sea justo el sistema de selección y quizás haya imperdonables ausencias en cada categoría. Bueno, yo personalmente creo que importa un pico quién se lleve el premio en cada categoría. Porque todos los premios son injustos, y hay que mirarlos así. Llevarse el premio es un triunfo que hay que celebrar, compartir y disfrutar, pero nunca, nunca creer que es un acto de justicia.

Pero lo que disfruto al ver la lista de nominados no es el sentido de justicia del premio, sino el el panorama que retrata cada categoría, que demuestra que hay al menos 5 grandes libros, 5 excelentes autores, 5 impecables publicaciones en cada categoría. Y que al menos 5 han logrado llegar a un público que quiere premiarlos. Públicos que, sin importar lo pequeños que puedan ser, tienen un espacio donde compartir y competir con otros públicos para definir cuál consideran ellos que es el mejor cómic chileno.

Tenemos autores, y siempre los hemos tenido, pero además ahora tenemos publicaciones, editoriales y público moviendo una pequeña maquinaria que se ve sana, funcional y bella. Con una belleza que no está basada en el gran tamaño, sino en la honestidad de un sistema pequeño que se conoce a sí mismo, y que cada día que se acepta más como lo que es, crece un poco más. Sin necesidad de euforias, de booms y de titulares impactantes.

Además estoy feliz de que mi trabajo esté presente en muchas de estas categorías, rodeado de nombres y títulos merecedores del premio. El Alfredo de hace 12 años jamás hubiera podido imaginarlo, y reconozco que seré feliz si vota por alguna de mis nominaciones. Pero sin importar cómo se resuelvan las cosas, seguiré estando feliz por el cómic que hacemos en Chile. Por ese monstruito pequeño, muy pequeño, que hoy goza de una buena salud que, de mantenerse, no dudo que le permitirá crecer y seguir creciendo.

Ah, y por último: si leíste todo este largo texto, entonces tú también mereces un premio.

Saludos y nos leemos en un próximo post,

—Alfredo R.

PD: Si quieres votar por tu cómic favorito del 2015, entra aquí.

6 consejos para hacer cómics y/o libros ilustrados

Hace unos días, mientras trabajaba en mis futuros libros, se me ocurrieron 6 consejos que creo que son importantes para quienes tienen ganas de trabajar en libros ilustrados o hacer cómic. Y como quise poder compartírselos, hice un video para explicarlos con tranquilidad. De todas formas, también los transcribo más abajo para quienes prefieran leerlos en vez de ver el video.

¡Espero que le sirvan!

Saludos,

—Alfredo R.

https://www.youtube.com/watch?v=4qZn5NnPFbQ

Aclaración del post: Por simplicidad me referiré a los guionistas de cómic y escritores como escritores y a los dibujantes de cómic e ilustradores como ilustradores, pero en cada caso considérenlo válido para ambas disciplinas (que son diferentes).

  1. Trabaja con gente simpática. Durante el desarrollo de un proyecto todo puede salir muy mal, y no quieres tener que solucionar los problemas lidiando con gente que te resulta insoportable. Ojo, no es coincidencia que ponga este consejo como el número 1.
  2. Si eres escritor y consideras que el trabajo del ilustradores es secundario en una obra, entonces te recomendaría que te dediques a la prosa. Es altamente probable que lo disfrutes mucho más y te evitarás muchos malos ratos.
  3. Si eres ilustrador y consideras que el trabajo del escritor es secundario, te recomiendo que escribas tus propias historias. Quizás tienes mucha suerte y resultas ser un escritor innato. Y lo peor que puede ocurrir es que te des cuenta de que necesitas a un escritor, y ese es el primer paso para respetar la disciplina. Mientras creas que tú puedes hacer mejores historias sin necesidad de un escritor, te recomiendo que no busques uno.
  4. Si eres escritor, no trabajes con ilustradores que consideran que la ilustración es la parte más importante de la historia.
  5. Si eres ilustrador, no trabajes con escritores que consideran que el texto o el guión son la parte más importante que la ilustración.
  6. El objetivo final es la experiencia de relato que vivirá el lector. Esa experiencia no es la suma de texto más ilustración, sino que es mucho más compleja que eso. No puedes dividirla en dos mitades, no tiene sentido hacerlo, pero como escritor, ilustrador, diseñador o editor siempre debes tratar de estar consciente de cómo afectará la experiencia del lector cada una de las decisiones que tomes.