Gracias “Quiero Escribir”

QE

Conseguir quórum para las últimas versiones del taller “Quiero Escribir” había sido difícil. Por eso, y por el trabajo que significó Anfibia durante el 2015, había decidido dejar de dictar el taller por un tiempo, para así poder volver con nuevas energías.

Este año quise volver a dictarlo, y ayer se cerraron las inscripciones para la versión de Marzo-Abril. Lamentablemente no conseguí los 3 inscritos mínimos para que el taller funcionara de forma adecuada, y de verdad que lo haría con menos personas si sintiera que funciona bien. Pero no es así. Por eso tuve que cancelar esta versión, y con ella, mi intención de repetir nuevamente este curso.

Quienes han tomado el taller saben cuánto amo dictarlo, es uno de esos trabajos soñados, en los que más que volcar energías uno siente que está recargándolas. Cada sesión era una aventura, cada curso un ser increíble e imposible y cada relato al final del camino era un brillante trofeo. Hoy creo que es el momento de despedirme del taller y como toda despedida no puede estar libre de agradecimientos.

Gracias a todos los que tomaron el taller, a cada uno de ustedes, por hacer real esta aventura. Solo ustedes saben cuánto nos reímos, lo mucho que sufrimos (ustedes más que yo), cuántas veces peleamos (no muchas) y lo muchísimo que comimos. Gracias a todos los alumnos: los amigos que se atrevieron a que yo fuera su profesor, los desconocidos que confiaron en mí y a mis hermanos (y cuñada) por tomarme en serio y vivir la experiencia. Gracias a mis hermanas Lucía y Verónica por prestarme el nombre “Quiero” de su taller para hacer el mío, y por apoyarme e impulsarme en la idea de tener un taller de lo que más amo. Gracias Lucía también por prestarme tu casa para hacer las dos primeras versiones y a mis papás por prestarme Taller Holanda para seguir dictándolo. Gracias a todos quienes fueron de invitados a alguna “última sesión” por entregar su retroalimentación comprometida, seria y generosa. Gracias a todos, desde a los que ya no me acuerdo su nombre a los que se convirtieron en mis amigos y cómplices. A los que nunca más nos vimos y a los que seguimos escribiéndonos (y a “las genias” que se juntan regularmente). Gracias a los que viajaron desde fuera de Santiago cada semana, a los que tuvieron que pedir permiso en la pega para ir y a los que tuvieron que bancarse un taco horrible para llegar. Gracias a los que se volvían solos en las noches frías y oscuras. Gracias a todos los que de alguna forma hicieron posible que hoy esté tan feliz por todo lo vivido en el taller.

Es difícil transmitir lo significativo que fue este taller para mí, y por lo mismo siento tan necesario dejarlo ir. Dejar de tratar de que funcione a la fuerza. Porque el “Quiero Escribir” no puede existir por presiones, no se lo merece.

Probablemente siga dictando talleres y dando charlas (porque me encanta). Y quizás vuelva a dictar este mismo taller alguna vez. Pero hoy tengo que dar vuelta la página para ver qué hay escrita en la siguiente y no puedo hacerlo sin agradecer.

Muchas, muchas gracias a todos, y muchas gracias al “Quiero Escribir” por tantas alegrías, tantos genios, tantas risas y tantos buenos recuerdos.

Ojalá nos reencontremos en el futuro.

Saludos a todos,

—Alfredo R.

PD: No sé si tenga mucho sentido para ustedes leer este texto, pero tiene demasiado sentido para mí el escribirlo.

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